Internacionalidad e inclusión
Se desarrolla en varios idiomas e involucra a jóvenes de culturas y países diferentes.
Itinerario internacional dirigido a jóvenes de entre 14 y 25 años que desean convertirse en protagonistas de paz en sus comunidades.
El Curso de Jóvenes Embajadores de Paz es un itinerario formativo en línea dirigido a jóvenes de 14 a 25 años que desean comprometerse con la construcción de un mundo más fraterno. Organizado en colaboración con el Círculo Universal de Embajadores de Paz (Francia–Suiza), se desarrolla en varios idiomas e involucra cada año a cientos de participantes de culturas y países diferentes.
A través de encuentros interactivos guiados por profesionales y por jóvenes ya nombrados Embajadores de Paz, los participantes reflexionan, comparten experiencias y desarrollan competencias para convertirse en protagonistas de paz en sus entornos de vida: familia, escuela, asociaciones y comunidades locales. Al finalizar el itinerario, los jóvenes que destaquen por su compromiso y sus acciones concretas pueden recibir el título de Joven Embajador de Paz y el diploma de Honor y Mérito.

Se desarrolla en varios idiomas e involucra a jóvenes de culturas y países diferentes.
Encuentros guiados por profesionales y por jóvenes ya nombrados Embajadores de Paz.
Los participantes más comprometidos pueden recibir el título de Joven Embajador de Paz.
Llevar protagonistas de paz a la familia, la escuela, las asociaciones y las comunidades locales.
Las escuelas de formación para jóvenes embajadores y líderes de paz constituyen uno de los puntos fuertes de la propuesta educativa de Living Peace. También este año se realizaron 7 cursos en línea (2 en español, 2 en portugués, 1 en francés, 1 en italiano y 1 en inglés y árabe), con la participación de 290 jóvenes de entre 16 y 30 años. La gran novedad fue la incorporación del curso en árabe, que amplió aún más la accesibilidad del programa.
Durante los cursos se profundizó en los temas fundamentales del compromiso por la paz, ofreciendo herramientas concretas para actuar en las propias comunidades. Con motivo del II Congreso Internacional de 2025, numerosos nuevos Jóvenes Embajadores de Paz fueron nombrados oficialmente en presencia de Madame Gabrielle Simond, presidenta del Círculo Universal de Embajadores de Paz.
Un elemento clave del éxito de la iniciativa fue la participación activa de los Embajadores ya nombrados, que contribuyeron a la organización y a la conducción de los encuentros, aportando testimonios e inspiración. Otra novedad fue la integración del programa MilONGa, que ofreció a los jóvenes la posibilidad de vivir experiencias concretas de voluntariado internacional.


La experiencia de una joven embajadora
Desde el momento en que escuché el término «embajadora de paz», supe que me pertenecía. En mis 18 años de vida he tenido muchos de los que podríamos llamar «títulos»: «violinista», «artista», «jugadora de baloncesto», «estudiante», «hija», «hermana»… pero fue el título de «joven embajadora de paz» el que me permitió reunirlos todos y comprender cómo cada uno contribuye a definir quién soy.
Me convertí en joven embajadora de paz el 21 de septiembre de 2023. Este papel me ha enseñado a amar también a quienes quizá no me amen, a perdonar a quienes me han herido, a tener en cuenta los sentimientos de cada persona con la que hablo, a escuchar, a cuidar, a ayudar y a regalar una sonrisa con un simple cumplido o con un alegre «¡Espero que tengas un día maravilloso!».
Estudiante, JordaniaParticipé en los encuentros organizados en 2024 y fue una verdadera bendición poder compartir algunas de mis experiencias con tantos otros jóvenes. Cuando escuché a algunos decir que algún día querían ser como yo, comprendí la gran responsabilidad que cada uno de nosotros lleva consigo y lo fácil que es inspirar a alguien a seguir el camino que, si Dios quiere, continuaremos recorriendo.
Cuando empecé a prepararme para este momento de intercambio, comencé a preguntarme: «¿Qué grandes cosas he hecho para difundir la paz?». Pero, reflexión tras reflexión, comprendí que la paz, especialmente como jóvenes embajadores, reside en las pequeñas semillas que cultivamos en nuestro interior, en las pequeñas cosas que aprendemos con nuestras mentes jóvenes, llenas de esperanza y sueños de un futuro luminoso y pacífico.
La experiencia de una joven en Argentina
Acabamos de concluir un itinerario en las escuelas de la población indígena Wichi, a 1500 km de nuestra ciudad. Más que presentar Living Peace, fue un auténtico intercambio: descubrimos una cultura que vive el tiempo con un ritmo más humano, valorando la vida compartida.
A pesar de las enormes carencias materiales —aulas sin puertas, escasez de lápices y papel—, encontramos la extraordinaria vocación de docentes que siguen educando con amor cada día. También la sencillez del Dado de la Paz resultó perfecta para esta comunidad: una pequeña herramienta esencial que habla directamente al corazón.
Joven Embajadora, ArgentinaAyer concluimos nuestro itinerario en las escuelas secundarias y primarias de la población indígena Wichi. La última visita fue a una escuela primaria, donde tuvimos la oportunidad de encontrarnos con el equipo docente. Fue una experiencia muy profunda. No fuimos solo a presentar Living Peace, sino, sobre todo, a vivir un auténtico intercambio sobre cómo también ellos construyen la paz a través de su trabajo cotidiano.
Me impresionó descubrir una cultura que vive el tiempo de otra manera: sin tanta prisa, con un ritmo más humano, valorando las cosas sencillas y la vida compartida. Fue igualmente intenso conocer de cerca la realidad de una escuela que afronta enormes carencias materiales. Docentes que educan a niños de las comunidades Wichi y criolla con poquísimos recursos, en aulas sin puertas, con escasez de lápices, papel y materiales didácticos. Y, sin embargo, en medio de esa pobreza encontré una riqueza inmensa: la vocación, el compromiso y el amor con los que siguen educando cada día.
Pensaba llevar algo importante, pero al final fui yo quien recibió un regalo precioso. Más que una presentación, fue una verdadera puesta en común sobre cómo educar para la paz. Me voy profundamente enriquecido por el testimonio de estos docentes, que cada día siembran esperanza en medio de tantas dificultades.
También el Dado de la Paz, ese humilde dado de cartón que no necesita electricidad ni pilas para funcionar, resultó perfectamente adecuado para la cultura sencilla de esta comunidad. Su sencillez y su carácter esencial hablan directamente al corazón de las relaciones. A veces son precisamente los lugares más pobres los que acogen con mayor apertura esta pequeña herramienta de Living Peace.
La humildad del Dado y la humildad de esta cultura me han conmovido profundamente durante estos días.