Mandala gigante por la paz
Una actividad colectiva que une arte, participación comunitaria y conciencia medioambiental.
Esta propuesta une arte, participación comunitaria y conciencia medioambiental mediante la creación colectiva de un gran mandala con tapones de plástico redondos de distintos colores y tamaños.
Antes se recogen y clasifican los tapones por color y tamaño. Esta preparación puede hacerse en las escuelas como actividad educativa o en la comunidad, reforzando la colaboración y el compromiso ambiental.
El mandala puede construirse en el patio escolar o en espacios públicos abiertos como plazas y parques, invitando a los transeúntes a aportar una pieza y, con ella, su deseo de paz y cuidado de la naturaleza.
Formado por cientos o miles de piezas, simboliza la diversidad y la cooperación: cada color representa la riqueza de nuestras diferencias y cada círculo refleja la conexión entre todos los seres. Es una obra efímera con un mensaje duradero: la paz y la sostenibilidad se construyen colectivamente, pieza a pieza.
Una actividad que fomenta el diálogo entre participantes, creando un símbolo de paz que expresa el compromiso con su cultura.



